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Villa Tarsila, Casa Guatemala

LA BENE Edición 2021
julio 10, 2021

Villa Tarsila, Casa Guatemala en Asturias, España

¿Conoces sobre la Villa Tarsila, conocida también como Casa Guatemala?

Casa Guatemala o Villa Tarsila es la única construcción que se encuentra en el núcleo urbano de Luarca. Actualmente el edificio está ocupado por la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social.

Fue elevada entre 1893 y 1894 a petición de D. Ramón Rodríguez Avello (nacido en Barcia). El proyecto de la obra corrió a cargo del arquitecto Juan Miguel de la Guardia y la ideó en un estilo ecléctico neorrenacentista.

Lo que más destaca es el exterior, ya que para acceder a la vivienda hay que hacerlo a través de una importante escalinata dividida en dos tramos. Una vez dentro, lo más interesante se encuentra por encima de las cabezas, ya que destacan las pinturas de los techos, obra de Tomás García Sampedro.

Su doble nombre se debe a estas dos causas: Tarsila en honor a la esposa de D. Ramón: Tarsila Villar; Guatemala porque fue el país al cual migró en búsqueda de trabajo y admiró por siempre.

Sentado en alguno de los bancos que decoran el jardín, los muros de la casa juegan en el aire con las copas de los árboles.

Porque si algo tiene la arquitectura de esta casa es esa elegancia clásica que la hace crecer en altura y fundirse con el jardín que la circunda.

D. Ramón Rodríguez migró a Guatemala al rededor de 1860, después de establecerse en San Marcos, otros dos hermanos también llegaron a tierras americanas.

Uno de ellos es cofundador de la “Sociedad española de beneficencia de Occidente” establecida en 1887.

Los descendientes son conocidos en Luarca como “los Guatemala”. La familia solía veranear en la villa, hasta que se decidió poner en venta, actualmente pertenece a la Seguridad Social de la región.

Situada en el centro de Luarca, a orillas del Río Negro, su jardín está abierto al público de 10 de la mañana a 10 de la noche.

La visita es más agradable por la mañana.

El Sol, todavía bajo, ilumina la fachada principal de la casa y deja en sombras un recóndito paseo que desemboca en el cenador.

Éste es como un gran centinela, dominando la esquina de la finca y al que se puede acceder por una escalera de caracol.

Para terminar, si vas entre semana se puede acceder al interior de Villa Tarsila.

Una vez dentro, lo más interesante se encuentra por encima de las cabezas, ya que destacan las pinturas de los techos, obra de Tomás García Sampedro.